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Esteban Sarkany

Esteban nació en Budapest, Hungría, en 1922. Su vida transcurrió en esa ciudad hasta que en 1949 tuvo que huir con su familia, a causa del Comunismo. Primero fue a Chescoslovaquia, donde un contrabandista los ayudó a cruzar la frontera. Luego lo esperaría Austria, más tarde Salzburgo “donde nació su primera hija” y por último, la Argentina.

Llegó por casualidad en 1950, en un barco llamado Campana que zarpó desde Génova y navegó durante 22 días. Bajó de ese barco con su mujer y su pequeña hija y con tan sólo 65 dólares en el bolsillo, pero con la enorme riqueza de la tradición familiar en el oficio de fabricar zapatos.
No hablaba ni una sóla palabra de castellano, a pesar de ello encontró trabajo en una fábrica de calzados donde diseñó y manufacturó unos cuantos pares para salir a ofrecerlos por las zapaterías de la calle Florida. Esa noche regresó con más pedidos de los que esperaba, lo nombraron capataz y le triplicaron el sueldo.
Los invitamos a descubrir en esta nota, la increible capacidad creativa de Esteban Sarkany, fundador de la maravillosa fábrica de zapatos. Su nombre se ha transformado hoy en marca internacional.

¿Cuánto tiempo trabajaste en tu primer empleo?
Sólo 9 meses porque apareció un capitalista que me facilitó una suma grande de dinero para alquilar un local en Zapiola y Congreso e instalar una fábrica completa. Mi inversor nunca me visitó, nunca me llamó por teléfono. Después de un año y medio lo llamé yo y le liquidé la deuda con un 110% de ganancia… “el mejor negocio de mi vida…” me dijo. Me independicé y me mudé a otro local en Avenida del Tejar.

En el mercado, ya era conocido como el creador de las sandalias de vestir en la Argentina. Convencí a las curtiembres para hacer cabritilla en diferentes colores y así introduje los colores en los zapatos. Marcaba la tendencia y los otros fabricantes esperaban que yo saliera con mis muestrarios a la calle para copiarme.

En 1960 agregué 4 modelos de botas de caña alta, otro producto desconocido en esos tiempos. Los comerciantes me alertaron que Buenos Aires no era Siberia, me decían “las mujeres argentinas no las van a adoptar”, ese año sólo se vendieron botas.

Gracias a las botas conseguí clientela en toda la Republica Argentina, no había ciudad en que no vendiera, pero vendía sin marca y cada zapatería ponía la propia.

Diseñaba y fabricaba 60 muestras por año, las zapaterías recibían la exclusividad de los modelos que elegían. Entre mis clientes se contaban: López Taibo, Zapatería Felipe, Scarlett, prácticamente las más conocidas. Con el tiempo todos los otros fabricantes desaparecieron, sólo quede yo.
En el año 1970 me mudé a Cramer y Republiquetas, ahí compré un terreno y edifiqué la fábrica actual.

¿Cuánta gente trabajaba en tu fábrica cuando empezaste?
15 operarios… hoy son más de 200 y varias fábricas grandes trabajan para nosotros. Hoy se venden entre 2000 y 2500 pares de zapatos diarios. En los primeros tiempos no pasábamos de los 120.

¿Cómo empezó la marca Ricky Sarkany?
Mi hijo Ricardo decidió, salir al mercado con marca propia. Hasta ese momento nunca habíamos vendido al público. Todo comenzó hace doce años en Cramer… fuimos extendiendo una red de negocios que hoy abarca toda Sudamérica. Mi hija Heddy, que es arquitecta, diseña las carteras.

En realidad sos un artista…
Sí, soy egresado del Conservatorio Nacional de Budapest, ahí estudié artes escénicas y trabajé en varios teatros. Soy escultor y ornamentista diplomado, aprendí diseño con los mejores.

¿Te queda tiempo para otras actividades?
Amo jugar al bridge, aprendí en Punta del Este en el año ‘80, me enseñó un matrimonio uruguayo. Siempre me había gustado jugar a las cartas y era uno de los pocos juegos que me faltaba aprender, una vez que empecé no lo pude dejar, hoy lo practico varias veces a la semana porque me mantiene ágil mentalmente. Todavía compito y gano torneos.

También aprendí magia durante cuatro años con Adrián Guerra, incluso tengo el diploma de mago.

En ese momento se levantó y trajo un mazo de cartas. Varias veces nos pidió que pensáramos en una carta y la extrajo del mazo sólo un segundo después. No cabía duda lee los pensamientos…

Escribís y has publicado varios libros…
Un día decidí escribir, comencé primero con un libro de cuentos, luego escribí un ensayo sobre las religiones y los dioses.

¿Estás escribiendo algo nuevo ahora?
Estoy escribiendo un libro donde cuento que a Moisés se le rompió una de las tablas de piedra que le dio Dios y así fue que desaparecieron de la historia de la humanidad 5 mandamientos:

  • No permitirás la Ignorancia.
  • No tolerarás la corrupción.
  • No discriminarás a ninguna raza.
  • No permitirás el hambre.
  • No desatarás violencia y guerra.


Antes de irnos le pedimos que nos contara más anécdotas y extrajo de su galera una que lo muestra en acción…En la segunda guerra con menos de 20 años lo mandaron al frente ruso junto a un pelotón de 150 muchachos. Fue el único que sobrevivió. En la vuelta a casa, estando en una ciudad tomada por los rusos, los convenció de que era médico y que les podía ser útil; fue así que le dieron un certificado gracias al cual pudo cruzar el país, llegar a Budapest y escapar a la Argentina.

La vida de Esteban es un gran acto de magia que comienza con un acto de escapismo al mejor estilo Houdini y llega a su clímax cuando comienza a sacar de su galera, sandalias de colores y botas de caña alta por las que hoy todavía deliran las mujeres.
Hoy, su hija y su hijo han decidido dedicar su vida a escribir un capítulo más de esta mágica historia.

Fernando Lema.